Thursday, February 7, 2013

Mezo a mi niño

(Meciendo, Gabriela Mistral 211)

La línea, “Mezo a mi niño” tiene mucho sentido para mi.  Tal como puedo recordar, siempre he tenido un amor hacia los bebés.  Cuando tengo un niño dormido en mis brazos, yo siento una conexión con Dios.  Para mi, no hay nada en el mundo que sea mejor que el tener un bebé en los brazos.

El poema es sobre el mar, y algo muy bonito sobre este poema específicamente es que su forma es como las olas del mar.  Aunque las palabras sobre el mar son muy bonitas, el mensaje más poderoso para mí es el mensaje acerca de la mama y el niño.  El universo es grande, pero en el centro de todo están las relaciones familiares.  El universo está gobernado por un Dios que es poderoso, pero también íntimo y amoroso, y la mamá y su hijo están seguros de esto.


Esta película es sobre un padre que siempre está presente y en el centro de todo, pero en una manera muy sutil.  El padre es el poder y la influencia para todo, pero los niños no lo reconocen.  Está  igual en este poema--Dios está encargado de todo, pero no se escucha de Él hasta la última estrofa. También, el poema habla del mar, que fue creado por Dios. Esto también es un paralelo a la película, porque los dos--Dios y el padre--son los creadores de sus “casas” y todo lo que tienen sus familias.

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